Salvador, le hablaba al oído, no dejaba que nadie le tomara el brazo, un día, no quiso asistir más a su tratamiento, Paulina estaba muy triste, quizás por que aun no sanaba temas con su padre, entonces los doctores conversaron con ella y le pidieron que respetara la decisión de él...
Durante algunas semanas, después de la partida de Salvador, ella venía a visitar antiguos compañeros de su padre... suspiraba profundo para contener las lágrimas, ella mientras luchaba con la pena de los recuerdos, su voz se quebraba a medida que recorría los pasillos, entonces un día decidió alejarse "Todo me causa dolor y no sé si pueda, sé que está mejor, así debía ser..."
Paulina no imaginaba lo que vendría después de la partida de su padre, llevaba ya, bastantes años haciendo lo mismo, había olvidado lo que era respirar y... vivir. su padre había sido todo, lamentablemente el todo incluía su propia vida, sus pulmones, sus ojos, etc. Qué haría ahora que Salvador había decidido cambiar su forma de estar con ella?
Entonces un día llegó Paulina, con 4 kilogramos más de hace 7 meses atrás, su pelo más largo y su vestimenta con colores y flores... "Sabes, debes disfrutar cada momento, por que eso me lo han enseñado mis nietos, reír y vivir cada instante..." con una gran sonrisa, me pidió que me cuidara y que siguiera su secreto, "Disfrutar cada momento como si fuera el último, aun que fuera chiquitito, por que la Felicidad es la suma de muchos ratitos buenos..."
1 comentario:
Precioso mi vida, es realmente satisfactorio ver sanar a las personas, y que descubran el verdadero sentido de la vida...
Bonita experiencia!!
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