La vida era tranquila, el día y la noche eran festivales con claras diferencias... Christine comenzó a llenarse de tareas para que el nuevo emprendimiento en estas tierras resultara beneficioso para ella... con los primeros destellos de sol su día se llenaba de nuevas aventuras, más allá del centro de la tierra, en las tardes, los conocimientos la raptaban y cuando la luna brillaba desde lo más alto, ella terminaba su día. Nunca fue rutina, siempre había algo nuevo por descubrir, algo nuevo que contar y algo nuevo qué visitar... un día decidió parar, fue entonces la peor decisión que pudo tomar, al menos eso comentaban.
Al llegar la noche, estruendosas palabras y frases sin sentido comenzaron a disparar... Christine intentó no ser herida, trató de entender la situación... y aun que su mano jamás la soltó... él no estuvo para defenderla.
Solo los Dioses saben el poder de las palabras y cuán hirientes pueden ser en el corazón de una mujer... ellos jamás entendieron y Christine oscureció.
Cada día su corazón se ponía más triste, ya sus ojos no podían ver un futuro sin sentir su alma destrozada...
"Querida mía, desde la lejanía del Hades te escribo... te hice fuerte desde pequeña, tu madre siempre te pidió no confiar y yo te enseñé la oscuridad de las personas, ahora, sé fuerte, nos vemos pronto, te ama tu padre"
"Si tan solo me hubieras defendido... mi alma no estaría destrozada"
Por la noches la soledad se aferra al recuerdo, no hay posibilidad de sanar si la cobardía y el egoísmo continúan...
... continuará